El título de esta muestra es la condición misma de la fotografía de Eduardo Arauz. Desplazar el velo que recubre a los objetos, hacer foco por fuera de la función y disponer el mundo de las cosas como arte.
Entonces, lo que vemos en su obra, revela otro universo posible debajo del mismo en el que estamos: lápices, ruedas, fichas, muñecos sin horizontes, todo se ofrece a una contemplación estética que desnuda que la vida es todavía más amplia.